Archivo por meses: Diciembre 2013

Viaje al Amazona.

Como prometí continúo con este segundo tema de mí andar por Amazona.
Estos niños se bañan en la margen del río Orinoco, cosa muy natural para ellos.

 • LA visita al Amazonas, que nos propusimos hacer con guías de la zonas (indígenas) nos condujo a recorrer más de 14 horas de navegación por el Río Orinoco para conocer a los Yanomamis, la mayor de las etnias indígenas del Estado, en el Alto Orinoco, adonde los cubanos han trasladado sus métodos de salud y enseñanza.

 El Dr. Ricardo Carrillo, médico cubano que permaneció por más de 18 meses conviviendo y atendiendo a estos indígenas, nos relata que allí conoció de sus tradiciones, cultura y sus costumbres. Entre la más extrañas, menciona la de incinerar a sus muertos e ingerir, mezcladas con bananas  molidas, o especie de caldo, en sentida y colectiva ceremonia funeraria, las cenizas de sus muertos, pero solo la de sus huesos, donde creen que reside una energía vital.

 Andan casi completamente desnudos: el hombre sólo con un cinturón como de tela enrollada (Guayuco) y las mujeres con unos pequeños flecos como sayas. Sus armas son unos arcos muy grandes con flechas de puntas intercambiables según la necesidad del momento. Son de estatura muy pequeña que apenas alcanzan 1.50m

 Carrillo nos refiere que al principio le fue muy difícil establecer el vínculo con ellos, mucho más cuando trataba de que se vacunaran, debido a los tantos experimentos a los cuales fueron sometidos a través de los años por médicos sin escrúpulos.

 El haber tenido la dicha de compartir  con Ricardo en esos parajes tan espectaculares, de esplendorosa belleza natural, nos acercó mucho más a su propia experiencia vivida en esa aldea al sur de la geografía venezolana.

 Después del recorrido fructífero por el Alto Orinoco, nos trazamos otra meta no menos peligrosa, la de conocer el territorio de la etnia Wayúu, una de las pocas en el continente americano que resistieron con éxito la dominación europea, logrando mantener su lengua y muchas de sus costumbres y manifestaciones culturales. Para este viaje a  La Alta Guajira Colombiana, se nos asignó una pequeña escolta de la Guardia Nacional,  lo que  fue un reto para nuestro equipo de corresponsales.

 Para mostrarles  cómo son y cómo viven en muchas zonas de Zulia, asesores cubanos aprenden sus bailes, costumbres y hasta su lenguaje, ya que justo en la frontera con Colombia los educadores desafían el peligro, las historias de asaltos, violencia, y hasta el narcotráfico. Pudiera parecer una  aventura, pero más allá está el deber de los educadores cubanos. Pese a todo esto, el subir  hasta La Alta Guajira y desafiar estos inconvenientes. Ha sido una tarea hermosa el asesoramiento de los  cubanos que acompañan a los educadores venezolanos.

 Llegamos luego a Zulia, donde habitan los Guayúu, muy especialmente en la península Guajira, ubicada  entre el extremo Nororiental de Colombia y el extremo noroccidental   de Venezuela.

 Actualmente la Revolución bolivariana, en las comunicaciones, la educación y la salud  ha puesto fin al aislamiento de muchos siglos de ignorancia que mantuvieron las etnias indígenas de Venezuela.

 Para concluir el recorrido, fuimos hasta el nordeste del país, otro de los parajes más hermosos que desborda toda imaginación, el Delta Amacuro, impresionante por su caudaloso río Orinoco y caños, lugar donde reside la etnia Waraos.

 Para llegar a las aldeas navegamos alrededor de 7 horas. La geografía ha propiciado que el estilo de vida de esta etnia sea mayormente en el agua, incluso la palabra Warao significa “Personas en canoa” en su lengua autóctona. Los Waraos viven en palafitos, casas construidas al borde de los ríos, y sus medios de transporte son curiaras (canoa) o bongos, en cuya fabricación son expertos. Son muy buenos navegantes, lo cual practican por todas las zonas del Delta.

 Los Waraos poseen una gran destreza artesanal, se destacan en los tejidos de chinchorros (hamacas), cestas y otros, para lo cual utilizan las fibras extraídas de las palmas conocidas como moriche.

 Pudimos apreciar de cerca el alcance que ha tenido la Misión Robinsón, mediante la cual los “patriotas”, como los venezolanos llaman a los educadores, imparten clases con el método cubano Yo sí puedo. Hasta esos lugares tan apartados se han trasladado los colaboradores de la Isla, con sus cartillas y materiales escolares, dejando detrás sus comodidades y familias.

Es bueno destacar que esta casi aventura mágica, por lo deslumbrante de los lugares que visitamos y recorrimos, fue realizada junto a mi gran amigo el periodista Ronald Suárez, corresponsal de Granma en Pinar del Río.

El Dr.Ricardo Carrillo Inyecta a uno de los indios contra el paludismo.

El Dr.Ricardo Carrillo Inyecta a uno de los indios contra el paludismo.. (Yanomamis)

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Indios Wuayúu aprenden con el método cubano Yo si Puedo.

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El reportero posa junto a una indigena.

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Indios Warao.

India 3 5 7 8

Nevado, el perro de Bolívar

Monumento al perro

Hoy algunos amigos me comentaban, el porque no poner algunas imágenes de Venezuela por lugares que transite, pocos conocidos para el pueblo de Cuba y otros muchos lectores.
Expondré algunas de ellas en diferentes trabajos, de las que usted será mi cómplice o juez.

Nevado el perro de Bolivar.

En los Paramos de los Andes conocimos Esta familia que la integran José Gregorio Albornoz, nótese como tienen quemadas las mejillas del frío existente en esa zona.

Los Paramos

En los Paramos de los Andes conocimos Esta familia que la integran José Gregorio Albornoz el que cuenta con 12 hermanos, residen en Mucochies, un pueblito pintoresco y muy pobre .

Monumento al perro

 

Cuenta la leyenda que

Cuando Simón Bolívar entro en Caracas en agosto de 1813 más de una flor de las que las muchachas le arrojaban desde los balcones quedaron prendidas del perro, el hermoso Nevado, que era digno de ellas.     

Los oficiales del Estado Mayor, habían bautizado a Tijanca el leal indio y amigo de Bolívar en reconocimiento festivo y picaresco como Edecán del perro.

Vicente Pino es quien le regala el perro al Libertador y este decide tener alguien quien se lo cuide y atienda, por lo que este propio hombre presenta a Bolívar, a Vicente Campos Elías un indio mucuchero llamado Tijanca que era criado del señor Pino y demás amaba a los perros y conocía a Nevado.

Tijanca y Nevado fueron compañeros inseparables del libertador hasta la muerte de ambos, en batalla.

Al escuchar esta historia tan hermosa de lealtad entre el Libertador y su perro de la raza mucuchies, nos sentimos motivados a visitar Mérida y por tanto el lugar donde está enclavado el hermoso monumento.

Ya en el sitio quedamos impresionados, con la estatua e imaginábamos en estos páramos tan elevados y con el frío reinante la presencia del  Libertador y sus tropas.

Contactamos con los residentes del lugar, a los que les dicen Gochos por residir en esta zonas de Los Andes venezolanos, de mejillas rojizas, muy quemadas por el frío .Cuál no sería nuestra sorpresa al llegar al hogar de Gregorio, compuesto de una familia de 12 miembros, muy humilde y ver cómo se alfabetizaban con el método cubano Yo si Puedo, haciendo honor al héroe y al presidente Hugo Rafael Chávez Frías…

Nos relato Gregorio que el perro de Mucuchies sigue siendo utilizado por la mayoría de los residentes.

Sus abuelos le contaron que esta raza es descendiente del mastín de los pirineos, los que fueron traídos al país  por los primeros sacerdotes que fundaron la ciudad de Mucuchies. Perros de gran tamaño fuerte y hábil en las labores de pastoreo.

Al preguntarle sobre si conocía  esta historia, nos relata que este indio se llamaba Elías y que Bolívar le preguntó que si conocía bien el perro, contestándole este, que sí que lo había criado desde cachorro.

Pasando desde ese instante a ser inseparables compañeros de libertador. Además se cuenta que a mitad de la batalla Nevado ladraba tan alto que los hombres lo admiraban.

Así aparece escrito en la propia placa que posee este monumento. El 24 de junio de 1821, en la batalla de Carabobo el perro Nevado muere de un lanzazo, al atacar la caballería realista como una fiera indómita que al calor de la batalla se abalanza contra los enemigos de su amo.

Cuentan que el Libertador lo despide “con una lágrima de pesar profundo” de la cual el hermoso can era digno de ella.

Los Paramos

Este oriundo de la zona posee unos de los perros de la raza del de Bolívar.

Monumento al perro

En Mérida en la zona de Mucuchies en su plaza se encuentra el Monumento realizado al perro de Simón Bolívar junto al fiel Tijanca indio que acompaño al Libertador hasta su muerte.

Los Paramos

Vistas espectaculares que llaman la atención de cualquier transítate por estos paramos.

Monumento al perro

Otro de los ángulos de este monumento.

Los Paramos

Uno de los arroyuelos que corren en esta zona.