El día después del triunfo

El día después de las eleccione

CARACAS, 4 de diciembre.—Semanas antes de largarse a Miami, ante la victoria inminente del proceso bolivariano en las urnas, Rafael Poleo, una de las figuras más recalcitrantes de la oposición, llamó frente a las cámaras de un importante canal de televisión, a que los venezolanos salieran a votar masivamente este tres de diciembre, a las calles el cuatro para cantar fraude, y a derrocar a Chávez el cinco, con apoyo de los militares.
Desde que lo hizo, en Venezuela existía un signo de interrogación sobre lo que podría ocurrir el día después del triunfo.
Pero Caracas y el resto de la nación, amanecieron en calma. Los comercios y los servicios públicos, funcionan normalmente. Todas las ciudades se siguen adornando con los decorados navideños. Jofer Istúritz, de 70 años, no recuerda otros comicios tan tranquilos.
El tráfico, algo disminuido, es quizás la única diferencia entre este día, y otro cualquiera del mes de diciembre. Probablemente, porque la noche pasada fue más larga de lo acostumbrado para todo un pueblo que salió a festejar en las calles el resultado emitido por el Consejo Nacional Electoral (CNE), el reconocimiento de la oposición, la demostración de madurez y civismo del país completo.
En los centros de educación donde funcionaron los colegios, muchos se afanan en desmontar el andamiaje electoral, para que, según lo previsto, este martes puedan reiniciarse las clases.
Continúan las auditorías, el cierre de informes, y la certidumbre de que ha sido un proceso justo y transparente. Los observadores de la Unión Europea –que revelarán hoy sus consideraciones finales–, adelantaron una felicitación a todos los factores políticos. Los de la OEA, elogiaron el fortalecimiento de la democracia en Venezuela. Juan Enrique Fisher, al frente de la misión, destacó la agilidad del sistema automatizado de votación. “A estas alturas, quien tiene la palabra es el pueblo venezolano y creemos que en la forma en que se viene aceptando el resultado, ya están dando la palabra”.
Las cifras del CNE muestran la contundencia de la victoria. Chávez ganó en todos los estados del país, incluido Zulia, donde el principal candidato opositor, Manuel Rosales, era gobernador hasta su entrada en la campaña presidencial.
Una participación de alrededor del 75 por ciento de los electores, la mayor de la historia venezolana, convierte a los tradicionales altos índices de abstención, en los otros derrotados en los comicios.
Con ese resultado, el líder bolivariano entra fortalecido en una nueva etapa, para la cual ha anunciado mantener el rumbo hacia un sistema socialista, adaptado a las condiciones venezolanas, y la creación de un partido revolucionario único.
La nueva ética bolivariana, la guerra contra la corrupción y la burocracia, y la continuidad de los programas sociales, serán prioridades durante los días por venir.
“La noche en que fue terminada la Muralla China, ¿a dónde fueron los albañiles?”, se preguntó Bertolt Brecht en un poema. Pero luego de la lección que Venezuela acaba de brindar en estas elecciones, la respuesta aquí es sencilla: las revoluciones no se detienen.

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