Misión Venezuela

Los hijos de Negra Hipólita
Angie y los sueños

Caracas.–Hoy Angie Laterza tiene 12 años y sueña con ser periodista. Diez meses atrás, lo hacía con un techo donde dormir, un plato de comida y, sobre todo, con apartar a su mamá de la droga.
Durante dos años vivió en la calle. Primero en los parques de Maturín, estado de Monagas, y luego en las plazas de Caracas. Venezuela toda la conoce, porque durante la emisión 257 del programa Aló Presidente le narró su historia a Hugo Chávez, y remató su aparición ante las cámaras tocando con el oboe el “Himno de la alegría”.
Y también porque desde hace algunas semanas conduce la sección infantil del Noticiero de las Misiones, que transmite todos los viernes Venezolana de Televisión.
La historia de su corta vida es complicada, dura, triste. Junto a su mama y tres hermanitos fue desalojada de su casa natal, debido a un penoso conflicto familiar, y obligada a la más cruda sobrevivencia.
Antes de concluir el sexto grado, abandonó los estudios. Vendió estampitas, durmió en parques y estacionamientos, pidió dinero. En medio su impotencia, su mamá optó por consumir drogas, para “no sentir nada”.
“La gente dice que yo debería estar traumatizada, pero soy una niña sanita”, comenta Angie. En Maturín, mientras trataba de ganarse la vida, aprendió a jugar ajedrez, “porque no quería quedarme bruta”, y en Caracas se colaba dentro del Polideportivo de esta ciudad, para tomar clases de danza.
La primera vez que llegó a uno de los puntos de alimentación abiertos por el Gobierno para la gente pobre, no la quisieron atender, pues no creían que viviera en la calle. “Fue porque me veían limpia y peinada, no como los demás niños”.
En aquel lugar conoció de la Misión Negra Hipólita, un programa social creado por la Revolución bolivariana para luchar contra la extrema pobreza, “y allí comienza la parte feliz de la historia”, según ella misma dice.
Durante seis meses permaneció con su familia en el Instituto Nacional del Menor (INAM), en un proceso de rehabilitación. Luego recibieron una vivienda, y su mamá y uno de los cuatro hermanos comenzaron a trabajar en el Ministerio de Participación Popular y Desarrollo Social (MINPADES), como educadores de calle, para tratar que la gente no sufra lo que ellos mismos vivieron.
Angie empezó a estudiar música. En solo una semana aprendió a tocar el oboe e ingresó a la Orquesta Infantil de Venezuela, integrada por jóvenes de muy bajos recursos.
En junio de este año, mientras participaba en el Programa Aló Presidente, que conduce Hugo Chávez, aprovechó un movimiento de la cámara para llamar su atención.
“Estaban enfocando a la señora de atrás y comencé a hacer “morisquetas” para que el presidente me viera”, recuerda. Y así ocurrió.
Sentada sobre las piernas de Chávez, Angie narró su historia, expresó su agradecimiento a la Revolución, por tener en cuenta a los excluidos, y ante una Venezuela estremecida, interpretó con su oboe el Himno de la alegría.
“Si no fuera por mi presidente, que creó la misión Negra Hipólita, todavía anduviera en la calle, y mi mamá seguiría trabajando hasta la noche. No tendría donde vivir ni estaría en la escuela, y no sabría nada de nada”, afirma.
“Pero todavía quedan niños que andan por ahí, pidiendo moneditas. No saben de Negra Hipólita. Por eso quiero ser periodista. Voy a estudiar y me voy a graduar de comunicadora social, para sacarla por la televisión”.

Recuadro
La Misión Negra Hipólita fue creada por el Gobierno bolivariano y funciona en todos los estados de Venezuela.
Su objetivo es luchar contra la extrema pobreza. En menos de un año, ha rescatado de la calle a decenas de miles de indigentes.
Esas personas reciben atención médica, un sitio donde vivir y opciones de estudio o empleo.

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2 pensamientos en “Misión Venezuela

  1. avatarqUASI

    Esa historia es increible, estoy viendo la repeticion del programa por vtv y de verdad es conmovedora.

    Asi es como el amor con amor se paga.

  2. avatarqUASI

    lA HISTORIA DE ESA NIÑA ES INSCREIBLE. GRACIAS POR PUBLICAR MAS INFORMACION,
    AMOR CON AMOR SE PAGA.

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