“Por primera vez hay esperanza en Venezuela”

Por Ronald Suárez Rivas y Alberto Borrego Ávila (Foto), enviados especiales

Sucre, Miranda.- Cuando ingresó al Colegio Militar, en 1972, sus superiores recibieron la orden de vigilarlo. Uno de ellos fue el brigadier Hugo Chávez, su jefe de pelotón.
Por ser hijo de un conocido político comunista, no le permitieron graduarse como oficial. En tres oportunidades apoyó la candidatura de su padre a la presidencia, y siempre padecieron el ataque de grandes campañas publicitarias en las que se hacía mención a Cuba.
Admira a Fidel y ha tenido la suerte de platicar con él “largo y tendido”. “He aprendido mucho del Comandante –dice-, es un líder que estará toda la vida en los corazones de todo el mundo”.
José Vicente Rangel Ávalos lleva años recorriendo los ranchos del municipio Sucre, estado de Miranda, del cual es alcalde desde el 2000, pero aún no se acostumbra a la pobreza.
Alrededor de Sucre -hoy con un millón y medio de habitantes, más de dos mil barrios y 33 urbanizaciones- se fue creando un cinturón de marginalidad, sin electricidad, agua potable, estudios de suelo, urbanización.
“Hemos heredado ese desastre. Atacar todos los factores de la pobreza es un grandísimo reto y los milagros no existen”, expresa, por eso le concede una importancia vital a las misiones creadas por el presidente Chávez, “porque tienen que ver con la familia, con la conciencia social, y sin esto podríamos perder la Revolución”.
Tras ocho años del proceso bolivariano, no obstante, los cambios son apreciables. “Hay pobreza, pero ese pobre tiene la misión de alimentación al lado, tiene un médico y la posibilidad de hacer una carrera universitaria. Por tanto hay que entender que por primera vez existe esperanza en Venezuela”.
A pesar de la propaganda imperialista, siempre ha estado del lado de Cuba. “Aquí se decía que en su país le sacaban la sangre a los niños, y de tanto repetirlo la gente llegó a creerlo. Durante décadas se trató de fomentar el desprecio hacia los cubanos.
“Cuando llegaron los primeros médicos, intentaron resucitar esos fantasmas, se decía que los medicamentos que traían estaban contaminados. Pero eso ha cambiado. Hay lazos muy fuertes de hermandad formados desde abajo, desde el pueblo, y eso ya no lo puede parar nadie”.
“Hoy es muy común caminar por un barrio y encontrar personas operadas de la vista. El número de vidas que ustedes han salvado no tiene precio. Imagine que en los cerros no hay clínicas y el transporte público deja de funcionar a las nueve de la noche. Si alguien enfermaba después de esa hora, ¿qué podía hacer?
“Este país no ha vivido una guerra, pero tenemos miles y miles de lisiados por armas de fuego. Esas personas estaban abandonadas, y gracias al programa de salud cubano volvieron a caminar y a valerse por sí solas”.
Para Rangel, la educación constituye el principal problema venezolano. “Una nación la necesita para desarrollarse”, asegura, por ello le confiere tanto valor a la asesoría cubana en esa rama.
“Venezuela tuvo un programa de alfabetización que en varias décadas solo logró enseñar a leer y escribir a unos pocos miles de personas. Gracias al apoyo de los cubanos, en apenas dos años se logró desterrar el analfabetismo”.
Todavía le parece mentira que 250 jóvenes de Sucre estudien medicina gratuitamente en Cuba y en Venezuela, porque nunca antes un muchacho de los cerros consiguió hacerlo. “Es como hablar de un milagro”, afirma.
Su relación con Hugo Chávez da fe de las vueltas que da la vida. Aunque debió ser vigilado por este, durante su paso por el Colegio Militar, ambos establecieron una “bonita amistad”.
Tras el levantamiento militar protagonizado por el líder bolivariano, a inicios de los 90’, volvieron a acercarse. “Me casé con su proyecto y me puse a la orden”. Y también lo hizo su padre, quien ha ocupado altos cargos en el gobierno y en la actualidad es vicepresidente de la República.
“La política social del presidente es tan acertada, que hasta la oposición afirma que si ganara las elecciones mantendría las “misiones””, comenta, y además dice estar convencido de que Chávez volverá a ganar.
“Nadie tiene dudas de que saldrá victorioso el 3 de diciembre. Estados Unidos y la oligarquía lo saben, pero no se van a conformar. Ellos jugarán otra carta, que es la de la desestabilización y la violencia.
“Puede haber grandes presiones para que renuncien los otros candidatos y así acusar al gobierno de no dar garantías democráticas; pero nada va a detener el proceso bolivariano”.
Con un mensaje a Fidel, ponemos fin a la entrevista. “Aunque él ha colocado su semilla en América Latina, todavía tiene aportes que hacer a la liberación de los pueblos. A Fidel lo seguimos necesitando”.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


*